Los frutos secos y las frutas desecadas combinan a la perfección, como lo demuestran las numerosas preparaciones en las que brillan juntas. Si además les añadimos chocolate podemos conseguir golosinas tan ricas como estos bombones de dátiles y nueces, deliciosos y sencillísimos de realizar.
La preparación de estos bombones de dátiles y nueces no puede ser más sencilla.
Primero trituramos los dátiles y las nueces peladas hasta obtener una pasta homogénea con trocitos pequeños y formamos bolitas con ella. Realmente lo más engorroso de la receta es pelar las nueces. Estas bolitas de dátil y nuez están ya buenísimas así, sin nada más. Son una opción perfecta cuando necesitamos un tentempié energético y saludable.
Si bañamos estas bolitas en chocolate fundido conseguimos unos bombones deliciosos, bajo una capa crujiente de chocolate nos encontramos un corazón blandito, dulce, con pequeños trocitos de nuez, riquísimo.
La idea de unir frutos secos, como las nueces, y frutas desecadas, como los dátiles, triturarlos y hacer una masa con ellos es muy antigua. Así tenemos por ejemplo el pan de higos, un dulce tradicional de Navidad en numerosas zonas de España, elaborado a base de higos secos y almendras. Pero es una idea que funciona siempre muy bien y que da lugar a preparaciones muy ricas, además de muy versátil, porque simplemente variando el tipo de frutas empleadas y triturando más o menos la masa permite obtener preparaciones completamente distintas.
A primera vista estos bombones de dátiles y nueces y estos higos con chocolate no tienen mucho que ver, pero si lo pensamos bien la idea que los origina es similar. En un caso se rellena el higo entero con una almendra entera y en el otro lo trituramos todo hasta obtener una pasta que luego podemos moldear, pero empleando ingredientes muy similares.
Para triturar los dátiles y las nueces se emplea el procesador de alimentos. Primero se trituran las nueces hasta que se reducen a trocitos pequeñines, pero sin quedar reducidas a harina. A continuación se añaden los dátiles sin hueso y se tritura un poco más hasta que los dátiles quedan reducidos a trocitos minúsculos y obtenemos una especie de pasta, que no un puré, bastante cohesionada. Si la masa queda muy suelta las bolitas se van a romper con facilidad, en este caso podemos añadir algún dátil para ayudar a hidratarla.
La combinación de dátiles y nueces queda riquísima pero podemos obtener distintos bombones cambiándolos por otros frutos secos y frutas desecadas a nuestro gusto. En lugar de nueces podemos emplear almendras, avellanas, pistachos o cualquier otro fruto seco. Por otro lado podemos crear distintas variedades cambiando los dátiles por higos, orejones, pasas o ciruelas pasas. O ¿por qué no? combinar varios de ellos hasta encontrar nuestra combinación favorita.
Trabajar el chocolate controlando todos los procesos con precisión para obtener bombones que además de ricos sean pequeñas joyas requiere mucha técnica y habilidad. Pero en preparaciones con un aspecto un poco rústico como estos bombones el chocolate es muy agradecido.
Cuando se funde chocolate para cubrir bombones se emplea una técnica denominada atemperado, que consigue que el chocolate quede más brillante y crujiente. Primero se calienta el chocolate, después se enfría hasta una determinada temperatura y por último se vuelve a calentar hasta alcanzar una temperatura que siempre es inferior a la primera. Las temperaturas del proceso dependen del tipo de chocolate (blanco, con leche o negro), con valores precisos en cada caso.
Es un proceso complejo y muy preciso, pero para pequeñas cantidades de chocolate y cuando el resultado que buscamos no necesita ser muy profesional podemos mejorar el aspecto de la cobertura empleando el método del sembrado, que es el más sencillo de los que se usan para atemperar. Con este método simplemente fundimos al baño María dos tercios del chocolate, reservando el tercio restante. Cuando el chocolate se funda lo apartamos del fuego y añadimos el chocolate reservado, lo que provocará un descenso de la temperatura. Removemos bien para que se funda, al menos parcialmente, con el calor acumulado. Por último volvemos a poner el chocolate al fuego hasta que termine de fundirse el chocolate que hemos añadido.
Los bombones se conservan en buen estado durante varios días en una caja que cierre bien. Me gustan especialmente las cajas metálicas, en los tuppers se conserva bien pero me da la impresión de que se humedece todo más. Me chiflan las cajas metálicas decoradas y cuando caen en mis manos bombones o galletas dentro de una cajita metálicas las atesoro con cariño. Además de bonitas son muy útiles para conservar bizcochos, galletas o bombones.
- 14 bombones.
- 150 gramos de dátiles (peso sin hueso).
- 100 gramos de nueces (peso sin cáscara).
- 150 gramos de chocolate de cobertura.
Abrir los dátiles a lo largo con un cuchillo afilado y sacar el hueso.
Poner los dátiles dentro de un recipiente con agua caliente y dejar reposar durante 15-20 minutos para que se hidraten un poco. Este paso es opcional pero muy aconsejable.
Pelar las nueces.
Poner las nueces en un procesador de alimentos y accionarlo hasta que las nueces queden reducidas a trocitos muy pequeños.
Escurrir bien los dátiles, apretando un poco para eliminar el exceso de agua.
Poner los dátiles en el procesador y accionarlo hasta obtener una masa compacta con trocitos de dátil y nuez muy pequeñitos. ¡¡Ojo!! No queremos que quede hecho puré, sino una masa con trocitos muy pequeños.
Como los dátiles son pegajosos la masa tiende a formar una pelota y las cuchillas más que cortar mueven la pelota completa. Yo he roto la pelota un par de veces con una espátula para volverlo a distribuir bien y continuar cortando.
La masa debe tener un aspecto cohesionado. Al coger un poco entre los dedos y apretar se debe mantener unida. Si queda demasiado suelta podemos añadir algún dátil más y continuar triturando.
Se pueden formar las bolitas justo después de triturar la masa, pero a mi me gusta pasarlo a un bol y dejarlo reposar en la nevera. En general todas las masas que haya que manipular con las manos me gusta dejarlas reposar en la nevera, se manejan mejor si están frías.
Pasar la masa a un bol y dejarla reposar varias horas (yo la suelo dejar toda la noche).
Poner sobre la encimera una hoja de papel antiadherente.
Coger porciones de masa de dátil y nuez de entre 15 y 20 gramos. Las mías tienen 20 gramos.
Hacerlas rodar entre las palmas para formar una bolita.
Colocarlas sobre la hoja de papel antiadherente.
Si en algún momento se pegan mucho a mi me va bien mojarme las manos con agua fría y secarlas, al estar frías la masa se pega menos.
A mi me gusta mucho el microondas para fundir el chocolate, pero cuando lo uso para cubrir bombones u otros dulces prefiero fundirlo al Baño María. Me parece que se mantiene más rato caliente y por lo tanto líquido y además es más cómodo volver a calentarlo si hace falta sin correr el riesgo de que se queme.
Partir el chocolate en trozos. No hace falta picarlo hasta que quede minúsculo, pero me gusta partirlo un poco para que funda más rápido.
Poner dos tercios del chocolate en un recipiente que irá dentro del recipiente con agua.
Me gusta usar un recipiente que no sea muy ancho, así con la misma cantidad de chocolate queda más alto y es más fácil bañar los bombones. Para estas cantidades normalmente uso un vaso grande de nuestra crema de cacao favorita, tiene el tamaño adecuado y reconozco que al principio también me pareció buena elección porque tampoco me iba a llevar un disgusto si en algún momento se rompía por el calor, pero la verdad es que aguanta bien.
Poner el recipiente con el chocolate dentro de otro cazo con agua. El agua no debería llegar hasta el borde del recipiente interior para evitar que entre aguar cuando comience a borbotear.
Poner el conjunto al fuego hasta que se funda el chocolate. Una vez que el agua comience a hervir bajar un poco el fuego de forma que se mantenga un borboteo suave.
Se puede remover de vez cuando para ayudar a que se funda el chocolate.
Cuando todo el chocolate esté fundido apartar del fuego.
Añadir el tercio de chocolate que hemos dejado fuera al principio. Se trata de hacer un atemperado muy rudimentario que mejorará el aspecto y la consistencia de la cobertura.
Remover bien para que se ablande con el calor acumulado.
Volver a poner al fuego y calentar de nuevo hasta que esté fundido todo el chocolate.
Apartar del fuego. Yo dejo el recipiente con el chocolate dentro del Baño María porque ayuda a que se mantenga líquido.
Para bañar los bombones coger cada bombón y ponerlo en el recipiente con el chocolate.
Existen tenedores especiales con los dientes largos y más finos, especiales para bañar en chocolate, pero si no tenemos uno podemos usar un tnedor normal.
Mover la bola dentro del chocolate si hace falta para que quede cubierta por todos los lados.
Sacarla del chocolate fundido con ayuda de un tenedor, dejando que escurra el exceso de chocolate.
Colocar el bombón sobre la hoja de papel antiadherente.
Continuar bañando el resto de bombones de la misma forma.
Si en algún momento el chocolate se espesa demasiado calentarlo de nuevo suavemente al baño María hasta que se funda de nuevo.
Dejar reposar los bombones sobre la encimera hasta que la cobertura se endurezca totalmente, sin tocarlos para evitar que se queden marcados los dedos.
Para guardarlos una vez que se endurece la cobertura totalmente suelo usar una cajita metálica que originalmente contenía bombones. Para evitar que se peguen forro la caja con papel antiadherente.
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