Las chuletas de cerdo son un corte sabroso y relativamente económico. Al tener el hueso se resecan menos que el lomo, manteniendo todo lo bueno de este corte. Quedan muy bien simplemente a la plancha o fritas, y también con salsas sencillas, como estas chuletas de cerdo al ajillo con limón, con una salsa similar al siempre rico ajillo pero con un toque de limón. La receta puede prepararse también con filetes de lomo.
En el despiece del cerdo se obtienen 3 cortes de chuletas: de aguja, de lomo y de riñonada. Cuando hablo de chuletas de cerdo me refiero siempre a las de lomo, que son las que más me gustan.
Las chuletas de lomo son el corte que se obtiene antes de separar el lomo de la costilla. Son un filete de lomo todavía unido a su correspondiente costilla, con lo cual tienen la ventaja de tener una carne muy magra y con poca grasa como la del lomo pero con el añadido del hueso que siempre hace las piezas más sabrosas y ayuda a que se resequen menos al cocinar.
La salsa que acompaña estas chuletas es bien sencilla. Básicamente es la misma salsa con ajos y vino blanco que se emplea para el tradicional ajillo, añadiendo zumo de limón que le da un toque muy fresco.
Es una salsa sencilla pero muy resultona y rica, necesitareis una buena cantidad de pan para dejar el plato limpio, porque está buenísima.
Con las chuletas de cerdo queda muy bien, pero se puede preparar también con lomo, con unos filetes de jamón o incluso con solomillo cortado en medallones si queremos hacer una versión un poco más festiva.
Como las chuletas llevan su correspondiente trozo de costilla además del lomo suelen ser grandecitas. Normalmente si sirvo también un primer plato o si la guarnición es consistente suelo poner una sola chuleta por ración. Si la guarnición es más ligera, como una ensalada verde, a veces pongo dos por ración.
- 4 personas.
- 4-8 chuletas de cerdo (según tamaño).
- 6-8 dientes de ajo, enteros y con piel.
- El zumo de un limón.
- 150 ml. de vino blanco.
- Unos granitos de pimienta negra.
- Harina.
- Perejil picado.
- Sal y pimienta negra molida.
- Aceite de oliva virgen extra.
Poner al fuego una cazuela baja y más bien amplia.
Añadir un chorro de aceite.
Cuando empieza a calentarse añadir los dientes de ajo enteros y sin pelar.
Dejar que se hagan hasta que comiencen a dorarse, removiendo de vez en cuando para que se hagan por todos los lados y no se quemen.
Mientras tanto salpimentar las chuletas de cerdo por las dos caras.
Poner un poco de harina en un plato.
Pasar las chuletas por harina, sacudiéndolas para eliminar el exceso.
Retirar los dientes de ajo de la cazuela y reservar en un plato, volveremos a usarlos más tarde.
Poner las chuletas en la cazuela y dejar que se doren por los dos lados. Si no caben en una sola capa dorarlas por tandas.
Volver a poner todas las chuletas en la sartén, intentando que se solapen lo menos posible.
Añadir el vino blanco.
Subir el fuego y dejar que se evapore el alcohol un par de minutos.
Bajar el fuego a media potencia.
Añadir el zumo de limón, unos granos de pimienta negra, perejil picado al gusto y los dientes de ajo que hemos dorado al principio.
Las chuletas deberían quedar cubiertas de líquido hasta la mitad más o menos, si no hay suficiente, o si queremos más salsa, se puede añadir un poquito de agua.
Tapar la cazuela y dejar que se cocinen durante 12-14 minutos a fuego medio, añadiendo un poquito más de agua si vemos que se seca mucho.
Servir las chuletas inmediatamente regadas con la salsa. Se puede decorar con más perejil picado y unas rodajas de limón.
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