domingo, 9 de septiembre de 2018

Tarta de limón sin horno

Tarta de limón sin horno

Soy una fan absoluta del horno, pero en verano me da muchísima pereza utilizarlo. Durante los meses de calor me gustan mucho las tartas que no necesitan horno, como esta tarta de limón sin horno. Esta tarta es muy similar a las tartas de queso (cheesecake) que se preparan sin horno, cuajadas con gelatina, pero el sabor a limón es tan marcado que merece todo el protagonismo de la tarta, incluso en el nombre. Es una tarta sencilla de preparar y muy rica, con una textura suave y muy cremosa y un marcado sabor a limón que le da un toque muy fresco. La tarta está formada por tres capas: una base de galleta molida, una gruesa capa de crema de queso con intenso sabor a limón y una vistosa capa final de gelatina de limón que aporta un aspecto muy vistoso.

Tarta de limón sin horno

Para preparar la tarta se emplea un molde desmontable de 20 centímetros. Podría valer también uno de 22, pero si empleamos un diámetro superior a este quedaría ya demasiado plana.

La base de la tarta está preparada con galleta molida, la base clásica de tantas tartas sin horno. La base puede prepararse también empleando bizcochos desmigados en vez de galletas. Nos quedaría una base más blandita, tipo bizcocho, pero igualmente rica. Otra opción muy interesante y que queda muy bien sería colocar todo alrededor del molde un cerco de bizcochos de soletilla cortados por la mitad y colocar en el fondo otra capa de bizcochos, como si fuera una carlota.

Este tipo de tartas son también muy adecuadas para la presentación en vasitos. En este caso en vez de montar la tarta en el molde vamos colocando las capas directamente en los vasos en los que serviremos la tarta. Con las cantidades de la receta daría para 8 vasitos, 10 incluso si la comida va a ser abundante y preferimos raciones más ligeras de postre.

Para preparar la tarta se emplean sobres de gelatina en polvo de 85 gramos. Es el formato que utilizan Royal y otras muchas marcas. Estos sobres contienen unos 10 gramos de gelatina y el resto del paquete, unos 75 gramos, es azúcar. Se puede preparar la tarta perfectamente con gelatinas con otro formato, comprobando únicamente que el sobre indique que el contenido se debe disolver en 500 ml de líquido para que la textura quede similar y teniendo en cuenta que hay que compensar la diferencia de peso entre los dos sobres añadiendo o quitando azúcar a la receta, ya que la diferencia de peso entre formatos suele ser únicamente azúcar. Recuerdo haber viso alguna vez en el super sobres para preparar gelatina de unos 30 gramos de peso (no recuerdo la marca). En este caso por ejemplo añadiríamos unos 50 gramos de azúcar extra a la receta para compensar la diferencia hasta 85 gramos.

Si preferís la gelatina neutra en láminas también puede emplearse, aunque en este caso el sabor a limón será un poco menos pronunciado. Será necesario emplear 6 láminas. Para añadirlas a la tarta hidratan en agua según indiquen las instrucciones del envase y a continuación calentamos los 250 ml. de agua que lleva la tarta y los empleamos para disolver las hojas de gelatina bien escurridas. Sería necesario también añadir a la tarta los 75 gramos de azúcar extra que contiene el sobre de gelatina en polvo.

Tarta de limón sin horno

A mí me gusta emplear en la tarta tanto el zumo como la ralladura de un limón. La ralladura es opcional, pero en mi opinión añade mucho sabor. Cuando se emplean tanto el zumo como la ralladura para mí lo más cómodo es rallar primero el limón y exprimirlo a continuación.

La tarta se finaliza con una capa de gelatina de limón. Queda muy bien por el contraste visual entre las capa blanca inferior y el amarillo intenso, pero además el contraste de texturas entre las dos capas resulta muy agradable. Es una terminación muy agradecida porque no cuesta perpararla y siempre queda bien.

La tarta es sencilla y bastante rápida de preparar, pero necesita varias horas de reposo en la nevera (tres como mínimo) para que la gelatina cuaje. A mí este tipo de tartas me gusta prepararlas de un día para otro y dejar que reposen toda la noche en la nevera.

Tarta de limón sin horno

Ingredientes
  • 150 gramos de galletas tipo María para la base.
  • 70 g de mantequilla para la base.
  • 200 g de nata para montar con un 35,1% de materia grasa.
  • 300 gramos de queso crema.
  • 250 ml de agua.
  • Un sobre de gelatina sabor a limón (de los de tipo Royal de 85 gramos).
  • 100 gramos de azúcar.
  • El zumo de un limón.
  • La ralladura de un limón (opcional).
  • Un sobre de gelatina de limón para la cobertura.

Tarta de limón sin horno
Preparación
Tarta de limón sin horno

Forrar la base de un molde redondo desmontable con un círculo de papel de horno.

Triturar las galletas. Si disponemos de algún tipo de robot de cocina o procesador de alimentos es la opción más cómoda para triturarlas. Si no lo tenemos para mí lo más limpio es ponerlas dentro de una bolsa (las de congelación de tipo ziploc son perfectas) y triturarlas pasando por encima un rodillo de cocina (o una botella, o una lata de conserva grande y que pese, lo te tengamos a mano). Al estar dentro de la bolsa evitaremos que salten mucho y nos llene la cocina de miguitas. Poner las migas en un bol. Añadir la mantequilla fundida a las migas y mezclar bien. Si lo hemos hecho con un robot lo más eficaz para mezclar es ponerlo en marcha de nuevo unos segundos.

Poner las migas de galleta en el molde que hemos forrado y distribuirla por toda la base, sin olvidar los bordes. Presionar bien con ayuda de una cuchara hasta que quede una base compacta y de altura similar en toda la circunferencia.

Poner el molde en la nevera mientras preparamos la crema para que coja consistencia al endurecerse la mantequilla.

Poner en una cazo al fuego los 250 ml. de agua. Cuando comience a hervir añadir el sobre de gelatina de limón y remover bien hasta que se disuelva completamente. Apartar del fuego y reservar hasta que esté tibio. La mayoría de las gelatinas comerciales se preparan con un procedimiento similar a este. Es conveniente consultar el envase por si las instrucciones de la que usemos fueran muy distintas.

Lavar bien el limón y secarlo. Rallar la piel, procurando no coger nada de la parte blanca ya que amarga.

Exprimir el limón.

Poner en un bol el queso crema, el azúcar, el zumo de limón y la ralladura. La ralladura es opcional, pero a mí me parece que añade mucho sabor.

Batir todo bien hasta obtener una crema fina.

Cuando la gelatina esté tibia añadir a la mezcla anterior. Batir para mezclarlo bien.

Batir en otro bol la nata hasta que coja volumen. Recordad que para que suba bien la nata tiene que estar muy fría.

Añadir la nata montada al resto de ingredientes y mezclar con suavidad para evitar que pierda volumen.

Verter la mezcla en el molde con la base de galleta. Alisar la superficie si fuera necesario.

Poner en la nevera hasta que esté bien cuajado. Necesitará mínimo 3 horas, aunque a mí me gusta dejarlo de un día para otro.

Tarta de limón sin horno

Esperamos al menos una hora antes de añadir la capa superior de gelatina para darte tiempo a que cuaje bastante y no se mezclen las capas.

Poner en un cazo al fuego 250 ml. de agua.

Cuando comience a hervir añadir el segundo sobre de gelatina de limón. Mezclar bien hasta que se disuelva completamente.

Apartar del fuego y dejar reposar hasta que esté tibio.

Sacar el molde de la nevera y verter la gelatina de limón sobre la tarta.

Poner de nuevo en la nevera hasta que esté completamente cuajado.

Para desmoldar pasar un cuchillo romo alrededor de la tarta para separarla del molde y retirar el anillo.

Pasar la tarta a un plato de servir. Yo la suelo presentar con la base del molde, no me atrevo casi nunca a levantar las tartas con base de galleta.

Tarta de limón sin horno

Servir cortada en porciones.

Tarta de limón sin horno

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